Los totalitarismos y el populismo.
Los totalitarismos se caracterizan por seis cualidades, partidos
de masas que son controlados por un líder, al cual se le otorgan características
mesiánicas, es decir es un salvador del pueblo, él encarna todo lo que el
pueblo desea, pero además es carismático, y esta sobre el nivel del hombre
común, el líder siempre tiene la razón, y si algo sale mal esculpa de fuerzas
oscuras opuestas a su gobierno. Se intensifica el terror, es decir existe un enemigo
representado en: Lo extranjero, el que piensa diferente, el partido por el que
haya sido electo o haya llegado al poder el líder, depende de él, y si la presencia
de él, el partido no es nada, él maneja todo, nada debe hacerse fuera de su
control, de ahí que se debilite el gobierno y por ende se asuma que, sin el líder,
el país dejara de funcionar. La economía es centralizada y controlada, de ahí que
para todo aparezca la figura del control cambiario, los medios de comunicación
funcionan por medio de monopolios, esto con el fin de que el pueblo carezca de
un juicio moral privado, ya que la decisión moral es del líder y no del
individuo, en esto se asemejan al espíritu de las revoluciones francesa y norteamericana,
y así el pueblo se siente al igual que en la revolución, dueño del poder del
Estado, cuando realmente el pueblo está bajo el dominio ideológico y moral del
mismo. La ideología no solo es de carácter oficial, sino que además promete
llegar a la perfección de la sociedad, donde todos van a ser felices, la
estructura se asemeja a una religión, pero laica donde al final se logra la
recompensa y la felicidad, de ahí que los discursos y la forma de dirigirse al
pueblo por parte del líder, tiene un ritual, se crean mitos alrededor de la
figura del mismo.
